jueves, 22 de marzo de 2012

SALUD Y ACTIVIDAD FÍSICA

SALUD Y ACTIVIDAD FÍSICA:

Aunque los efectos positivos de la actividad física sobre la salud mental se han investigado durante largo tiempo, la calidad de investigación y los métodos que se utilizaron resultan en sumo confusos. En parte, esto se debe al pobre diseño de los estudios: Tamaños de muestra pequeños y la utilización a menudo de diversas definiciones y medida de la evaluación de la salud mental
Mientras que la participación en la actividad física se ha asociado a la disminución de la presión y de la ansiedad,  y es una modalidad reconocida del tratamiento, es poca evidencia para sugerir que la actividad física puede prevenir el desarrollo inicial de estas condiciones. La actividad física ocupacional y del tiempo libre, se asocian a reducciones en los síntomas de la presión y posiblemente de la ansiedad y la tensión, los niveles más altos de actividad física se han asociado a pocos o escasos síntomas de depresión, sin embargo los estudios con mejores diseños desarrollados en periodos de tiempo prolongados (longitudinales), resultan necesarios para entender completamente la asociación entre la actividad física y la depresión.
La actividad física puede tener otras ventajas psicológicas y sociales que afecten la salud. Por ejemplo la participación de los individuos en un deporte o en un ejercicio físico, puede ayudar a construir una autoestima más sólida, una auto-imagen positiva de sí mismo entre las mujeres y una mejora de la calidad de vida entre niños y adultos, estas ventajas probablemente obedecen a una conbinación de la actividad física y los aspectos socio culturales que pueden acompañar esta actividad. El ser físicamente activo puede también reducir las conductas auto-destructivas y antisociales en la población joven.
En el contexto psicológico, existe una gran variedad de situaciones terapéuticas que están asociadas a la práctica deportiva, si se considera la actividad física como un aliado en los procesos de intervención de patologías tan  frecuentes como el estrés, la ansiedad y la depresión. También puede observarse la actividad física como un elemento protector para la aparición de trastornos de personalidad, estrés laboral o académico, ansiedad social, falta de habilidades sociales, disminución de impacto laboral, social y familiar del estrés postraumático.
Recientemente los epidemiólogos se han fijado en la aparición de un trastorno de alimentación, la anorexia nerviosa, que suele dejar bastantes estragos en los organismos de las personas que la padecen. La anorexia consiste en el rechazo a mantener un peso corporal mínimo normal en un miedo intenso a ganar peso y en una alteración significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo. Esta enfermedad se ha convertido en una de las pocas que tienen origen psicológico y pueden llevar a la muerte. En un estudio realizado por Davis Kennedy, Ravelski y Dionea (1994), se encontró que la práctica de un  deporte por parte de jóvenes mujeres que presentan anorexia disminuía algunas de las conductas auto-lesivas de éstas.

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